1 abr. 2013

Tortiella (1987 m), Zuriza

El temporal y el café


Acodado en la barra del bar, observo el humeante café que me acaban de servir. Por un instante me siento tentado por la seductora idea de sumergir los dedos en él...

Hay días en que uno consciente y gratuitamente se mete en la boca del lobo. Días en que uno estaría mucho mejor en casa o yéndose al cine, pues la meteo es desoladora y constante. Sobre todo constante. Ya puede uno mirar el tiempo en la tele, consultar por internet las páginas de los diversos institutos meteorológicos, escudriñar los variados blogs de predicciones y experiencias o, incluso, en última instancia, apelar al Calendario Zaragozano (que si falla por lo menos trae el santoral completo para poder jurar con fundamento), todos con admirable unanimidad nos decretan un día de viento, nieve y frío espantoso. Sin embargo... ¿no hay un sol matinal ahí... en Zuriza...? Rápidamente nos aferramos al minúsculo huevo frito de la previsión, ¡quizás si madrugamos podamos hacer algo!

Cuando atravesamos Isaba, los gruesos copos de nieve caen tan pesadamente como nuestra moral. Muros de nieve escoltan nuestro paso por el valle de Belabarze mientras enormes nubarrones aplastan el paisaje y nuestras ilusiones. Sin cadenas, pero con mucha precaución, conseguimos coronar el puerto de Argibiela y... ¡premio! Ahí está nuestro oasis azul. Por algún misterio climatológico, el inmisericorde ventarrón mantiene libre de nubes el valle de Zuriza, lo que nos permite improvisar una excursión al Tortiella (1921 m), modesta cima que cierra el valle por su vertiente oriental.

Disfrutamos durante la subida de un sol fotogénico pero gélido, mientras las nubes, perseverantes, estrechan poco a poco el cerco. La humilde cima, por utópica, nos sabe a gloria. Y la gloria, como todo el mundo sabe, es efímera. El temporal, sujeto durante toda la mañana por la ventisca, nos alcanza de pleno. El frío es atroz. Cerramos todos los resquicios posibles, calzamos los esquíes, y abandonamos raudos la cumbre, tan ansiada minutos antes. La visibilidad es nula, el relieve inexistente, el viento se cuela como un cuchillo por la mínima abertura. La cara, la poca que expongo, la siento como cartón. A pesar de los gruesos guantes tengo varios dedos insensibles, pero no hay tiempo ni ganas de intentar recuperarlos. Más que un descenso, esto es una huida.

...estamos en el bar del camping de Zuriza. Los 6 grados bajo cero del exterior nos parecen casi tropicales comparados con lo que venimos de padecer. Vuelvo a mirar el café. Dudo. No estoy seguro de que meter en él los dedos para intentar descongelarlos sea una buena idea, pero...




Cabaña de Tacheras y estribaciones del Txipeta

La pendiente y el frío se intensifican. Al fondo, los Quimboas

La fenomenal nevada cubre casi por entero los pabellones del ganado

Foqueando bajo la Sierra de Alano. El viento y el frío nos acompañan durante toda la ascensión




La gigantesca muela del Atxar de Alano


La cima redondeada del Tortiella a la izquierda


El fuerte viento ha pelado de nieve la cima del Tortiella. Al fondo el Txipeta.


El temporal nos alcanza en la cumbre


La Sierra de Alano se vuelve espectral en la tormenta


Huida bajo la nevada


Llegada al camping, alivio!


2 comentarios:

  1. ¡Pero qué bueno os supo el café! Espero que, finalmente, no metieras los dedos...

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  2. ...entiendo perfectamente ese "tirar para adelante con un atisbo de sol"...nosotros no hemos tenido esa oportunidad en ningún momento de estas mini-vacaciones. A pesar del frío intenso queda la satisfaccion de haberlo hecho...

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