7 feb. 2015

Orreaga tras el temporal



La nieve se ha hecho esperar este invierno, sobre todo en las montañas cercanas. Ha caído escasa, con cuentagotas, y se ha desvanecido rápidamente. 
Pero al fin ha llegado. Y lo ha hecho en tromba, como si durante todo este tiempo se hubiese estado acumulando para al final reventar y caer, incontenible y densa, sepultando la tierra bajo toneladas de blancura. 
La nieve transforma la montaña en un paisaje engañosamente suave y amable, lleno de sorpresas, pero que nos fascina y seduce. El bosque ha desaparecido bajo la manta blanca. En su lugar encontramos deslumbrantes, congeladas, esculturas barrocas, y delicadas decoraciones que me recuerdan los tópicos navideños.

Es un placer deambular sin prisa por este paisaje de aires nórdicos, asombrándonos ante el efímero arte que se despliega ante nosotros, donde llegar a la cumbre pasa a ser un objetivo secundario… que al final alcanzamos.





Cae y cae la nieve,
Cae la nieve y todo se extravía,
El peatón que encanece
Las plantas sorprendidas,
La curva de una esquina.
                     (Boris Pasternak) 

2 comentarios:

  1. Kaixo Juancar, muy bonito reportaje. La verdad es que la zona es preciosa...

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  2. Ya llega el sol de marzo, Miren,... a ver si te animas!

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