30 ene. 2013

Paisaje en gris


Errenaga, Aralar, un clásico del mal tiempo



Días fríos de invierno. Niebla y agua en los valles, viento y nieve en los altos. El invierno, tan devaluado últimamemente, nos hace saber que todavía existe.
El Pirineo descartado, nuestra mirada se dirige a la cercana Aralar. El recorrido desde Guardetxe hasta Errenaga –las condiciones no dan para más– es un clásico de los días de mal tiempo.
Protegidos por el hayedo, nos deslizamos en silencio a través de un paisaje en blanco y negro (o gris). Tan sólo algunas minúsculas hojas, que temblequean bajo las ramas cargadas de nieve, proponen una breve pincelada marrón, y nos recuerdan al no tan lejano otoño.
La niebla no sólo se come el color. Junto con la nieve, nos esconde el camino, aplana el relieve y nos escamotea el horizonte. Las posibilidades de extraviarse aumentan al mismo tiempo que la ventisca recrudece y nos golpea en cuanto salimos a campo abierto. La cima de Errenaga no es sino un gran lienzo gris.

La posibilidad de perderse


Escribía Peña Basurto en su guía “Montaña Guipuzcoanas” –la mítica guía (a pesar de no ofrecer ni mapas ni fotografías) con la que muchos comenzamos nuestra andadura montañera–, que “Aralar es el paraíso y la escuela del montañero guipuzcoano” porque “Cercana, grande y maciza, en su superficie se contienen todos los accidentes orográficos que caracterizan a la `Alta Montaña´”. Hoy día ya no es tan “grande” pero sin embargo sí está mucho más cerca, y desde luego conserva, sobre todo en invierno y con mal tiempo, el ambiente hostil que caracteriza la alta montaña.
Y es precisamente esta cualidad una de las que más valoro. La posibilidad de perderse en un lugar que está a tan solo media hora de Donostia. La tecnología, en forma de móviles, GPS, etc, que tan buen servicio nos presta, y nos ampara ante posibles contingencias, nos hurta al mismo tiempo el sentido de “aventura”. Y para mí la montaña siempre será aventura.
Deambular solos por estos bosques nevados de Aralar, sin más garantía que nuestra experiencia y sin más compañía que nuestros pensamientos, es uno de los grandes atractivos que nos quedan en nuestra humanizada geografía. Y, como decía, al lado de casa.

























Cima de Errenaga. La parte superior del buzón asoma apenas en la nieve.




+Fotoshttp://mendiaksebas.blogspot.com.es/

3 comentarios:

  1. Kaixo "lakasta".
    De acuerdo totalmente, el perderse por Aralar así es de lo mas bonito que hay y a una hora de casa ... Precioso.

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  2. Pues nada, cuando quieras nos perdemos juntos (por si acaso meteré en la mochila algunas latas)...

    Eskerrik asko!!!

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  3. Pues cuando quieras ... Y el "perdernos juntos" me ha llegado al alma... que romántico !!! y en Aralar ... y con unas latas ...
    aio

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